A principios de semana, alba dijo de quedar el viernes porque quería desconectar de la dura vida de estudiante y por ello se le ocurrió que, algunos de sus amigos podríamos quedar para ver su entrenamiento de voleibol de 17:00 a 19:30 para después ir al cine y finalmente cenar todos juntos en el restaurante Hollywood del Carrefour. Cuando llego el viernes y después de las clases, Soraya y yo quedamos en la plaza del colegio para ir en metro hasta Coslada, donde es encuentra el polideportivo en el que Alba entrena.
Alba amablemente decidió recogernos en coche e ir todos juntos para así asegurarse de que no nos perdíamos en el metro ya que Soraya y yo no es que lo utilizáramos habitualmente.
Cuando llegamos hasta el polideportivo tras un breve camino entramos y nos separamos: Alba fue al vestuario para ponerse la ropa de deporte y Soraya y yo estuvimos esperando esparramados en las gradas hasta que comenzase el entrenamiento. Cuando empezó fue un poco aburrido ya que estuvieron un buen rato calentando pero enseguida se fue animando.
Tras dos horas y media en las gradas yo creía que no me iba a poder despegar del asiento y levantarme. Fue un largo tiempo de espera, pero cuando llevas contigo un móvil y unos cascos se te pasa más rápido el tiempo.
Cuando terminó de cambiarse, salimos del polideportivo y sin signos de congelación entramos en el metro, nos marchamos de allí, y sanos y salvos conseguimos salir sin perdernos.
Supuestamente habíamos quedado con Tania y con Carmen Ramírez pero marchamos camino al Burger King porque Tania se había echado atrás y como Carmen no llamo, di por supuesto que no vendría aunque en realidad Carmen si que había llamado a Alba y le había comentado que sí vendría pero como yo dije “no vendrá” fuimos los tres (Soraya, Alba y yo) a cenar una hamburguesa y nos olvidamos de Carmen. Pedimos nuestra cena y tranquilamente como si no se nos olvidara nada ingerimos nuestras sanas hamburguesas bajas en colesterol y nuestras patatas recién salidas de la freidora. Estuvimos comentando ciertas cosas mientras cenábamos cuando la madre de Alba llamó y nos recordó que Carmen estaba esperando en el Carrefour para ver una peli y cenar. Nos quedamos de piedra cuando escuchamos que Carmen estaba sola esperando nuestra llegada ya que pensábamos que no vendría. Cometí un error al dar por supuesto que no vendría cuando en realidad no lo sabía.
Cogimos nuestras cosas y fuimos rápidamente a la parada de autobús 4 pero Soraya en el último momento tuvo que marcharse y al final nos quedamos Alba y yo solos. Dirección al Carrefour estuvimos comentando qué le diríamos a Carmen cuando llegásemos y al entrar por la puerta la encontramos esperándonos. Fatigados de la carrera que nos echamos le explicamos que pensábamos que no vendría y como persona de buen carácter, no se enfado con nosotros. Al final no pudimos ir al cine porque yo no tenía dinero suficiente y la acompañamos al Mc Donals para que cenase con compañía.
Tuvimos que esperar una interminable cola de gente que esperaba impaciente por algo que llevarse a la boca y seguidamente nos acoplamos en una mesa. Casualmente estaba mi hermano con Yoli, Inés y otra gente cenando y nos sentamos cerca de ellos. Mientras Carmen cenaba, hablábamos de nuestras cosas y nos echamos unas cuantas risas para aliviar la situación.
Mi hermano y los otros se marcharon, pero nosotros nos quedamos un rato más con Carmen ya que yo no tenía pensado bajarme andando con aquellas ventiscas siberianas ni tampoco contaba con dinero para el autobús. Carmen comentó que su padre iba a recogerla y nos invitó a ir en coche con ella.
Cuando terminó de cenar salimos de Mc Donals y fue un poco terrorífico ya que estaba todo completamente vacío, solo quedaban tres viejas borrachas, una pareja besándose y el guardia de seguridad. Era un poco incómodo ya que parecía una escena de película de miedo en la que nos quedamos encerrados y somos perseguidos por un asesino en serie armado con una motosierra. Cuando llegó el padre de Carmen abandonamos el lugar y atravesando la gélida entrada del Carrefour nos avecinamos al coche como zombies. El padre de Carmen nos llevo amablemente hasta nuestras casas y ahí terminó la épica historia.
Al fin y al cabo todos cometemos errores en nuestras vidas, pero es verdad que no cualquiera es capaz de perdonar en cualquier caso.


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