Hace ya unos cuantos días mi profesor de biología tuvo una fantástica idea: “FAUNIA”
Decidió con todos nosotros, los de ciencias, que sería una buena idea ir a Faunia ya que otros años esta salida fue fantástica y a todo el mundo le gustó y, sinceramente, creo que a poca gente no le gusta el tema de los animales sueltos por el parque por lo que la decisión fue tomada y el día 1 de diciembre hicimos una salida a Faunia.
La salida fue el jueves si mal no recuerdo. El autocar apareció milagrosamente bastante tiempo después del esperado por lo que decidimos charlar en clase hasta que llegara. El profesor no paraba de entrar en clase para mirar por la ventana por si aparecía y de salir.
Sobre las 10:15 el profe dio la orden y agrupados bajamos hasta llegar al autocar. De ahí pararíamos en la entrada de Faunia.
Ya pasado un tiempo, cuando llegamos bajamos del autocar y nos hicimos todo el grupo una foto en frente de la entrada. El profesor sacaba las entradas mientras todos charlaban menos un grupito de gente que sacaba junto a el las entradas recordándole la cantidad de exámenes y trabajos que debía de corregir por lo que le pusimos más nervioso aún de lo que estaba, fue un momento divertido.
Cuando paulatinamente consiguió sacar las entradas, todos juntos como, un enjambre de abejas nos dirigimos al parque entusiasmados por divisar algún animal suelto. Esto es lo típico que ocurre en un grupo de jóvenes. Una vez dentro nos paramos en una pequeña plaza donde había tres guías. Pronto nos asignaron uno de ellos que al principio parecía muy majo pero cuya actitud cambiaba a peor a lo largo de la vista desde mi punto de vista.
Bueno, sin entrar en más detalles el guía se presentó y de ahí pasamos a la primera zona.
Antes de entrar en la jaula de los lémures el guía nos hizo algunas preguntas sobre este animal y yo hubiese estado encantado de contestarlas si no fuese por un charlatán de mi clase al que todos conocemos. Cuando entramos en la zona empezamos a ver movimiento por todos sitios y efectivamente eran lémures que no paraban de moverse. Avanzamos por el sendero y encontramos una especie de pavo que tenía un impresionante tamaño así como otras aves como grullas y patos extraños. Había una zona con tablas de madera sobre nuestras cabezas, al parecer sitio preferido de los lémures y ardillas que nos miraban con esos ojos amarillos como naranjas como si fuéramos alienígenas. Caminamos algo más pero ya era el final y pasamos a otra zona.
La siguiente sala o mejor dicho sauna estaba dedicada a las especies más exóticas del parque así como guacamayos, ibis escarlata, loros, monos de diferentes especies…etc.
Esta sala simulaba el clima y la disposición de una selva del Amazonas caracterizada por lluvias durante todo el año. Aquí el guía fue a un poquito más y ya su impertinencia iba a más negando todo cuanto un alumno decía pero dando la razón a otro cuya respuesta era la misma.
Dentro de esta sala también se encontraban otros animales como titís, serpientes, peces como uno de dos metros habitante del río amazonas, y un cocodrilo. La estrella de esta zona de río fue el manatí, mamífero que habita únicamente esta aguas.
Salimos de esta sala y nos dirigimos a la última sala donde otra vez el guía volvía a mostrar su impertinencia e ignorancia pero esta vez a su máximo, se conoce que contradecir e ignorar eran sus especialidades.
En la última zona, la zona polar se encontraban los pingüinos, los había de distintas especies pero los más graciosos eran los pingüinos “bobos” de ahí su nombre. Allí se encontraban estas aves polares con su infinita gracia nadando, cotilleando a través del cristal o simplemente siendo ellos. Después de observarlos nos dejó hacer fotos a los pingüinos ( por una vez un buen gesto) y seguidamente salimos al acuario.
Esta fue la última parte y el señor cansadísimo de trabajar como nunca se fue para no volver ( por suerte).
En las gradas de el acuario había un par de clases de otros colegios que nos miraban también como si de lémures se tratasen con esas miradas asesinas de “nosotros somos mejores”. El presentador del espectáculo estaba impresionado de nuestra participación ya que no hacíamos ni un solo gesto, pareciendo momias petrificadas. Tras una pequeña introducción por parte de el presentador, dio comienzo el maravilloso espectáculo con las focas y leones marinos. La entrenadora primero actuó con las dulces focas que se veían arrastradas por el olor del pescado pero no fueron tan graciosas como sus compañeros.
A continuación tras la salida de las focas aparecieron los leones marinos tan elegantes con sus nados rápidos y sus maniobras acuáticas que fueron el centro absoluto de todas las miradas. Ambos leones marinos comenzaron a aplaudir con sus aletas y después el presentador comenzó a diferenciar ambas especies ( focas y leones). Los leones marinos procedieron a actuar tanto fuera como dentro del agua quedando a la vista sus enormes capacidades.
La actuación había finalizado y abandonamos el acuario. Algunos tuvimos que esperar en la tienda de regalos rodeados de monos de peluche y de foquitas por todos lados con asombrosos precios ya que avanzamos a paso rápido y dejamos atrás al resto del grupo.
Cundo estuvimos todos, logramos salir sin algún alumno perdido. Justo antes de la salida había una mujer que repartía propaganda como si ese día fuera el último. Logró encasquetarnos tarjetas de perfumes, revistas de coches y descuentos en el circo a todos nosotros para deshacerse de ellas como pudiese.
Nos dirigimos todos al autocar para regresar al colegio. Como llegamos tres cuartos de hora antes de lo previsto el profe nos liberó y nos fuimos a comer.
Para mi gusto la salida fue extremadamente corta, el guía fue un ignorante durante toda la visita (espero que no tenga esos problemas con su familia, si no le va a ir muy mal) la repartidora de propaganda sobraba y los precios de la tienda como todos eran tan caros que de solo verlos te entraba cáncer. Lo único bueno fueron los animales, que me inspiraron nuevas sensaciones ya que no había ido a Faunia nunca antes.






¡Qué criticón al final, cuando parecía que te había encantado la visita! Espero ahora tu entrada navideña.
ResponderEliminarEn realidad me gusto mucho la salida porque yo soy fan de los animales y además nunca había ido y realmente me encanto, pero el guía resultó ser un antipático y bueno, se merecía mi dura crítica!!
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